AUTORES


GABRIEL ESCOBAR GAVIRIA
Me llamo Gabriel Escobar Gaviria, nací en Sopetrán el 20 de Abrill de 1946, hice casi todo el bachillerato en La Ceja, antes que usted. Pero el padre Forero me convenció de que hacía más bien afuera que dentro de la comunidad, lo que llegó a ser la echada más titina que he tenido en la vida, porque no ha sido la única. Bueno al fin y al cabo el ´padre Forero tenía razón y si bien no pude llegar a decir misa, logre formar una familia hasta muy hermosa.

Terminé bachillerato en El Sufragio en 1964 y me toco como director el padre Forero el que me había echado elegantyemente de la ceja. Como fui miembrro del Movimiento Catolico Juvenil Resatauración, el padre Forero decía que él tenía razón porque yo había salido a trabajar en movimientos católicos.

Allá me llamaban el Fufo, todavía me dicen así, fuera de eso me fui a hacer ingeniería eléctrica en la upb y allá me decían Tiromalo, que porque yo era el únicoque se reía de mis chistes. Todavía me dicen así. Me gradué de ingeniero electricista hace 40 años y algo así como dos meses.

Ya estoy sentado por haber trabajado 22 años en tres empresas del Estado: Empresas Departamentales de Antioquia, alla me decían Sofoco. Todavía me dicen así.

Trabjé tambien en ISA y en Empresa Antioqueña de Energía, en ambas me decían como en la Universidad.

Hace 20 años (el próximo domingo los cumplo) empecé a escribir la Gazapera de El Espectador con el seudónimo de Sófocles, ahora le cuento por qué escribo con seudónimo

También escribí en El Colombiano Vista de lince con el seudónimo de Abel Méndez y en El diaró del Otún, propiedad de dos ex alumnos del Colegio Salesiano de Dosquebradas, uno de ellos compeñero de promoción de ingeniería eléctrica en la UPB, allí también con el seudómio de Abel Mendez ina columna que llama taller del idioma

La razón de los seudónimos era por ser empleado público, cuando deje de serlo, Javier, el del Diario del Otún, no me dejó cambiar el seudónimo por mi nombre que porque en Pereira sabe más español don Abel Méndez que Gabriel escobar. Todavía me dicen así

Dan referencia de Mi:

Chepe Espinal, el padre Posada, el padre, Mario García, el padre Mario Restrepo, el padre Vélez y muchos más

Si quiere saber más de mí abra cada uno de estos tres blogs y únase a ellos:


JOSÉ ANTONIO SANCHEZ
Jose Antonio Sanchez M mas conocido como " Sanchitos " ( Gracias al
recordado Padre Posada ).

Llegue al Aspirantado en 1966 con el grupo de Ibague, guiados por el
Padre Jairo Toro, junto Jose Olimpo Alvarez (" Alita" ) q. e. p. d,
Fernando Trujillo ( "Tolima" ), e Ignacio Hermida.

Tuve la fortuna de compartir en 1970 con el GRAN MARINILLO Octavio
Duque y celebrar su grado de Bachiller.Fuimos integrantes de la Banda
de Musica del Padre Andres y tambien pertenecí al "Conjunto Musical"
junto con Luis Alfonso Rico, Juvenal Atehortua, Jose Olimpo, German
Dario Colorado ( Con su guitarra Hawayana ) entre otros.

Me gradué en 1.971 y desde el 73 estoy radicado en Bogotá, con la
fortuna de seguir contando, con la cercania de Jose Vicente, Atehito,
German Dario, Apolinar, Lorenzo Bejarano y los padres Octavio Perez y
Jorge Toro.

JOSÉ ESPINAL 
 llegué al aspirantaddo en 1957 a cursar 5º elemental y allí me aguantaron hasta 1962, porque en el 63 me mandaron a noviciado en Copacabana. Fui fudador de esa casa con el P. Angel Sepúlveda como Maestro, el Sr. Juan Bautista Callle, de quien fui vice, y el P. Emilio Rico, confesor. TAmbién el Sr. .Pineda..  coadjutor. Eramos doce sivicios,  y ahí sigue don Vicente Parra en representación de esa gallada. Hicimos canchas de Voly y de basquet con piedras de la quebrada elZarzal que mi papá nos traía en su volqueta los sábados o domingos. Todo bajo la batuta y dirección de obra del P. Maestro.
Preguntale a Luis G. Escobar por las avispas del P. Calle, cundo ´bamos a jugar futbol a una cancha distante como media hora o más.
Recibimos sotana de manos de Mons. Tulio Botero Salazar, Arzobispo de Medellín, en la capilla del colegio de María Auxiliadora,  e hice votos temporales al terminar noviciado, pa irme al filosofado de Rionegro a hacer el 6º de bachillerato en 1964. Luego hice tres años de filosofía y letras pa dirigirme después al tirocinio a la Ceja, casa de arriba, donde mi hice amigo de la gallada que hoy frecuento y con la que seguimos cultivando la amistad de exalumnos de Don Bosco.
Mi final como salesiano consagrado sucedió después de una temporada en Tuluá como asistente, de donde regresé a Medellín y estuve en El Sugragio y en Ciudad Don Bosco (el Patio) mientras estudiaba en la UPB.
Cuando el blog esté armado y vos le pongás orden, te prometo volverme asiduo anecdotario, con ayuda de los exalumnos que todavía tomamos vinito o hasta guaro, cantamos en tertulias zanahorias con los bosconti, nos reimos con el Chinito y seguimos pasando bueno, porque Don Bosco nos enseño que un santo triste es un triste santo.

LUIS ALBERTO SANTACOLOMA
En la ciudad de Manizales y al hogar de Guillermo y Matilde, llegó un bebé, la noche del 21 de septiembre de 1.951.
Tres años más tarde, la familia trasladó su residencia a la morena y trasnochadora Pereira, por un período de tiempo de 19 años.
Es por eso, que la paternidad del niño Luis Alberto se la “disputaban” estas dos capitales del Eje Cafetero: en Pereira, decían que era de Manizales y en las laderas del Ruiz, afirmaban que era más pereirano que “La Ruana” de Luis Carlos; finalmente, fue Medellín la que salió felizmente favorecida.

Realizó sus estudios primarios de 3º a 5º “elemental” en el colegio Salesiano de Dosquebradas, siendo uno de los fundadores del nuevo inmueble construido a las afueras de la ciudad de Pereira.
En el año de 1.963, el Padre Alfonso Bernal realizó una cristiana “redada”, ofreciendo un promisorio futuro en la población antioqueña de La Ceja; para el efecto, el padre Bernal manejaba un colorido catálogo con lindas fotos de lagos, canchas de deportes, espaciosos dormitorios y no menos amplias “autopistas” y “comiceras”…(Fufo, con “c” o con “s”).
Fue así, como un colchón de rayas, 2 maletas con ropa y con nostalgias arribaron al “Aspirantado Salesiano Santo Domingo Savio” a comienzos del mes de enero de 1.964, después de validar firmas en el libro de matrículas correspondiente al curso 1ºC de bachillerato de esa amada institución educativa.

Así empezó “Coloma” su historia salesiana, que se extendería hasta el 4 de abril de 1.970, cuando en compañía de Leonídas Vásquez, de Dios y de la Virgen, cruzó la puerta principal del Filosofado de Rionegro, donde había iniciado mese antes un exigente caminar por el  mundo del novicio, después de recibir su cartón de “bachiller”, en noviembre de 1.969  integrando la segunda promoción de Egresados de la Casa del Sagrado Corazón (casa de arriba).
Para el momento de decirle adiós al proyecto de formación religiosa, la vida del joven Luis Alberto ya se había nutrido de valiosas  vivencias y sabias enseñanzas, recibidas de un colectivo de profesores y compañeros que quedaron para siempre escriturados en su alma.
Eterna gratitud para con los queridos Padres Rectores: Bernardo Vélez, Oscar Posada, Jorge Nieto y Santiago Beltrán.
Para sacerdotes de la talla de Pablo Cuevas, Populín, Antonio Tebellini ( también rector en Pereira),  Antonio Viazzo, Erminio Mascagni,  Juan Andrés Díaz, Gustavo Acosta, Leguizamón,
Darío Vanegas, entre muchos otros.
Para asistentes posteriormente consagrados: Jaime Escobar y Octavio Pérez (eternos “Patepisca y Conejero”), Jairo Gallo, Luis Fernando Betancurt, Mario García, Mario Arbeláez, Eudoro Rojas…
Gratitud especial con el Maestro Octavio Tobón, quien “irresponsablemente” permitió que un muchacho de escasos 16 años, tomara posesión de un órgano con tres teclados, repleto de tubos y registros, reservado exclusivamente para virtuosos como él y como Bach.
Otros asistentes que llegaron a su realización personal por otros caminos trazados por Dios, como Mario “Pepa” Álvarez, Rubiel Hurtado, Hernán Valencia y el nunca suficientemente bien ponderado…CHEPE  ESPINAL, el amigo de todos y de siempre.

La lista de verdaderos amigos cosechados por Coloma en el Aspirantado y que permanecen en el tiempo, es infinitamente numerosa.
Por el riesgo que se corre de excluir a muchos, ha querido él aglutinarlos en la figura y el espíritu de Octavio “Marinillo” Duque, razón de ser de este proyecto de vivencias y anécdotas ideado por José Vicente Rubio.
Fue y será el Marinillo un hombre de Dios, amigo incondicional, convertido ahora en paradigma y por qué no, en “patrono” de los jóvenes Exalumnos del Aspirantado Salesiano de La Ceja.

Esta es pues la semblanza de un ciudadano que tuvo la inmensa fortuna de comprar ese tiquete de viaje fechado en 1.963 ofrecido por el Padre Alfonso Bernal. Su catálogo de fotos se quedó corto, pues la realidad superó con creces la ficción.
Las experiencias del Aspirantado, son el mejor legado que se les puede dejar a dos hijas y a las personas que de verdad se quieren.  

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