"Dícese de un
hombre sencillo, poseedor de todos los atributos y virtudes que envidiarían
aquellos que se consideran poderosos e importantes"
Luego vienen otras acepciones, como: amigable, trabajador,
entusiasta, jocoso, guapo, trotamundo, hombre de fe, solidario.... y muy al
final del texto (página 27) encuentro una que me llamó la atención:
"Se le dice también MARINILLO DUQUE a quien presenta
cicatrices en alguna parte de su rostro"...
y Octavio la tenía en su nariz.
2- Las puestas en escena de comedias y dramas, le dio la
oportunidad a casi todos los aspirantes de la época, a demostrar sus dotes de
actores... (hoy seríamos Protagonistas de Novela..).
Yo tuve la oportunidad de pisar las tablas varias veces, con
relativo éxito, pero lo que les voy a compartir sí me parece simpático:
Fui escogido a dedo y sin mediar "casting" alguno,
para encarnar el personaje de detective, en una obra de cuyo nombre no me acuerdo.
No se que tan eficiente sería el investigador aquel, pero
mis apariciones en escena se limitaban a dos en toda la obra y caracterizadas
ellas, por lo escasas y pobres de parlamento.
Para la premier de la obra, que coincidía con alguna
festividad importante del aspirantado, invité a mi familia, para que los que
pudieran, se desplazaran desde pereira a disfrutar de mis logros sobre unas
tablas rodeadas de telones y bambalinas.
Solicité además a mi padre un vestido "u cachaco que
llamamos", para no tener que usar el genérico y dominguero azul oscuro con
corbatica negra,que por ese entonces andaba más mareado que gabardina de
celador...
Mis deseos fueron cumplidos y con cuatro miembros de mi
familia, llegó un bonito traje café oscuro y corbata clara, cuidadosamente
desempacado en la habitación nº07 del hotel turin, de la ceja.
Con mucha ansiedad y expectativa, se dio comienzo a la obra
de teatro a la hora en punto... Y mientras mis compañeros de elenco se comían
la uñas repasando aceleradamente su largos textos antes de saltar a escena, yo
disfrutaba tranquilamente de mi escaso parlamento, el cual debía desarrollar
justo en mi segunda aparcición, porque en la primera, unicamente asomaba la
cabeza destrás de un telón vertical rojo, cumpliendo al pie de la letra mi
funciones investigativas.... Sin embargo, alcancé a escuchar a mi madre, que
entre suspiros decía.."mìrenlo cómo actua !!!"
En mi segunda y ultima escena, debía salir vertiginosamente
al centro del tablado y con actitud misteriosa, decirme a mi mismo: "veo
una luz..." (100% de mi parlamento en toda la obra...); pero aunque
aparentemente estaba tranquilo, el miedo escenico atacó a mansalva mis nervios
y al salir raudo de entre bastidores,
con voz fuerte, nada de mistriosa como indicaba el director, grité: ..."
oigo una luz...!!!"
El silencio respetuoso en el recinto, fue violentado por una
sonora carcajada del publico..
Mi estupor fue grande... "de qué carajos se rien estos
hijuchutes, si lo que estamos representando es una obra de teatro seria... Nada
de comedia ni sainetes !!!" (pensé, mientras miraba en primera fila a mis
padres y hermanos que se reían con más fuerza que el padre director, el
consejro y el catequista juntos).
Seguramente la obra terminó bien y recibió muchos aplausos
del público...pero yo de lo único que me acuerdo, es que se tardaron varios
minutos mis compañeros de reparto, para hacerme entender el por qué se reía la
gente, mientras yo desarrollaba mi única escena en las tablas.
Qué pena con mi papá que se gastó unos denarios en ese
vestido carmelita oscuro... Pero no los defraudé: el 17 de noviembre de ese año
1969, recibi mi cartón de bachiller (segunda promoción "casa de
arriba") con ese mismo "cachaco" que aún conservaba entre sus
pliegues, recuerdos jocosos de una desafortunada noche actoral... Noche que no
fue propiamente de "debut", pero si
de despedida.
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